Tribuna abierta

Publicado: 30 Marzo 2020

Desempeño de las regiones en la lucha contra el abandono escolar temprano

Helena Corrales

 

Un problema no reciente

La reducción del abandono escolar temprano estaba ya presente en la Estrategia de Lisboa, y sigue siendo uno de los objetivos prioritarios en materia de educación en la Estrategia Europa 2020, manteniéndose el objetivo de situar la tasa de abandono por debajo del 10%. La preocupación constante por este problema se explica por las serias implicaciones en el desarrollo económico y en el bienestar de una sociedad, y por las dificultades de inclusión social y laboral a las que se pueden enfrentar los individuos.

Qué se entiende por abandono escolar temprano

En un mundo que exige una población cada vez más y mejor formada, y con la necesidad de una mayor capacidad de adaptación a los vertiginosos cambios tecnológicos y sociales, sorprende que un número significativo de jóvenes decidan no continuar estudiando una vez que acaban la educación obligatoria. Aquellos jóvenes entre 18 y 24 años que no han completado estudios más allá de los obligatorios y no reciben ningún tipo de formación, pasan a engrosar las filas de lo que se conoce como abandono escolar temprano, según los estándares de medición de la Unión Europea. La idea que subyace en la fijación de este objetivo europeo es que el nivel mínimo deseable de formación, dadas las exigencias actuales, es la educación secundaria postobligatoria.

Algunas cifras

España, no hace mucho tiempo, registraba valores cercanos al 30% pero con la llegada de la Gran Recesión, inició una tendencia firme y continua en la reducción del abandono escolar temprano (Gráfico 1). A pesar de que se ha ido acercando al objetivo marcado por nuestras autoridades del 15%, nuestro país es actualmente el líder europeo en porcentaje de alumnos que no siguen estudiando más allá de la ESO con un 17,3%. Esta cifra, no obstante, oculta diferencias sustanciales entre las regiones, incluso superiores a las existentes dentro del conjunto de países que forman la Unión Europea. Dándose el caso de que algunas regiones, como el País Vasco, Cantabria, Navarra y Asturias, presentan una tasa de abandono ya dentro del objetivo fijado del 15% (incluso por debajo del 10% en el caso del País Vasco), mientras que otras regiones se encuentran todavía con tasas por encima del 20%, como Baleares, Murcia y Andalucía. Estas diferencias se muestran bastante estables, no habiéndose producido apenas cambios significativos en las posiciones de las regiones ni en la fase de expansión ni en la fase de recesión de la economía, lo que puede hacer pensar que son muy resistentes a las políticas y programas que tratan de reducir el abandono. Esto da pie a plantear el problema del abandono en términos de igualdad educativa regional, preguntándonos si las oportunidades educativas que se ofrecen a los estudiantes son las mismas independientemente del lugar en el que se vive. Aunque, evidentemente, esta cuestión requeriría tener en cuenta otros indicadores educativos a parte de la tasa de abandono escolar temprano como, por ejemplo, los resultados de PISA o el porcentaje de individuos con estudios superiores.

Gráfico 1. Evolución de la tasa de abandono escolar temprano durante el periodo 2000-2019 

Fuente: Eurostat.

Políticas educativas nacionales y regionales

Pero, ¿cómo ha afrontado España el reto de reducir el abandono escolar temprano para cumplir con el objetivo de la Unión Europea? Para dar respuesta a esta pregunta, hemos de partir de que España es un país descentralizado, de manera que son los gobiernos regionales los responsables en última instancia de la gestión de los recursos educativos y, por tanto, de la implementación de las principales políticas educativas. Políticas que se han desarrollado en un contexto en el que, en un periodo muy corto de tiempo, han visto la luz dos reformas educativas nacionales de gran calado: la Ley Orgánica de Educación (LOE) en 2006 y la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) en 2013. Bajo el paraguas de la LOE, se fraguaron iniciativas por parte del gobierno central en conjunción con los gobiernos regionales de abordar el problema del abandono como la puesta en marcha del Programa de Cooperación Territorial para la Reducción del Abandono Temprano de la Educación y la Formación, iniciado en 2007, que buscaba la mejora de los mecanismos de seguimiento y evaluación de las medidas y programas implementados, así como incrementar la dotación presupuestaria de los mismos. Este programa, sin embargo, se vio diezmado por la aparición de la crisis económica, que supuso un recorte del presupuesto destinado a tal fin. Por parte de las regiones, muchas y variadas han sido las propuestas que se han articulado para atajar el abandono que, grosso modo, se pueden clasificar en dos tipos de actuaciones. Por un lado, medidas preventivas destinadas a mantener dentro del sistema educativo a aquellos alumnos más expuestos al riesgo de abandono y, por otro lado, medidas de tipo reactivo tendentes a recuperar a aquellos jóvenes que en su día abandonaron la educación sin completar otros estudios que los de la ESO. Sin la necesidad de ser exhaustivos, el listado de propuestas incluye la realización de tareas de sensibilización y difusión del valor de la educación, clases de orientación, apoyo y refuerzo educativo en determinadas materias (como es el caso del programa puesto en marcha por el ministerio en 2006, conocido como PROA), desdobles o agrupamientos flexibles, establecimiento de entornos de aprendizaje individualizados para favorecer al alumnado con dificultades, búsqueda de rutas alternativas para reingresar al sistema educativo, ampliación del abanico de posibilidades dentro de la oferta de ciclos formativos de grado medio. El listado es realmente amplio, y cada región ha concentrado sus esfuerzos y recursos atendiendo a su realidad educativa, social y económica. Pero, en última instancia, como en cualquier política, lo que a la sociedad le resulta de interés es conocer en qué medida esa multiplicidad de iniciativas consiguen dar cumplimiento al objetivo perseguido, en este caso, la reducción del abandono escolar temprano. A priori, parece una tarea larga y ardua valorar a título individual cada una de las medidas ejecutadas dentro de cada región, dada la gran diversidad de actuaciones llevadas a cabo de manera desigual tanto en planificación como en intensidad. De ahí que se busquen otros mecanismos artificiales, como veremos a continuación, para obtener una medida global de qué combinación de intervenciones políticas de las desarrolladas por las regiones ha logrado un mayor impacto o, lo que es lo mismo, ha tenido más éxito en la reducción de la tasa de abandono en comparación con otras regiones.

Resultados

Numerosos estudios han puesto de relieve que una parte del abandono escolar temprano es atribuible a las condiciones del mercado de trabajo y a las características familiares e individuales, pero es de esperar que la labor de las regiones en la lucha contra el abandono explique también, al menos una parte, las diferencias regionales. En el trabajo [1] , los autores tratan de poner de manifiesto la existencia de diferencias significativas en el abandono escolar temprano entre las regiones, una vez que consiguen controlar varios factores económicos y sociales, empleando para ello técnicas de emparejamiento (matching). Obtienen que únicamente la diferencia es significativa en el caso de tres regiones: País Vasco, Navarra y Asturias. Lo que les lleva a concluir que el desempeño de estas regiones en la lucha contra el abandono escolar temprano ha sido más eficaz. Y, por ende, que en general las diferencias observadas en las tasas de abandono son consecuencia mayoritariamente de la existencia de diferencias en términos de población y de condiciones económicas y sociodemográficas. En la segunda parte del trabajo, los autores profundizan en las características de las actuaciones emprendidas por estas regiones, lo que puede ayudar a entender la razón por la que han tenido más éxito en el empeño de reducir el abandono. Parece ser que lo que caracteriza a estas regiones es el mantenimiento de una política educativa consensuada y continuista a favor de la escuela inclusiva, que se ha plasmado en propuestas de atención a la diversidad del alumnado y a las dificultades que muestran en su proceso de aprendizaje, bien mediante un apoyo más directo o una coordinación institucional más sólida. La influencia de las políticas basadas en la equidad y la gestión de la diversidad forma parte del debate actual sobre la inclusión y la flexibilidad en las vías educativas. Asimismo, parece importante el hecho de que el enfoque se ha mantenido a lo largo del tiempo y no se ha visto afectado por los cambios políticos ni por los vaivenes de gobiernos con distintas tendencias. Por último, los autores también advierten de la importancia de la financiación pública. Una adecuada política de financiación de la educación puede ser el resultado de una mayor conciencia social y política de las regiones en materia de educación. Aunque no hay que olvidar que dos de las regiones que sobresalen por su comportamiento, Navarra y País Vasco, cuentan con un régimen fiscal especial que les dota de mayor flexibilidad para gestionar sus presupuestos. En definitiva, en el ámbito educativo, es necesario diseñar y desarrollar políticas educativas basadas en la equidad y en la igualdad de oportunidades, y dotarlas de un presupuesto adecuado y suficiente.

Últimas reflexiones

Si bien el cumplimiento del objetivo educativo impuesto por la Unión Europea ha justificado la puesta en marcha de políticas educativas específicas de lucha contra el abandono escolar temprano, cualquier avance en este sentido requiere conocer en mayor profundidad cuáles han sido esas medidas y su grado de eficacia. Los datos, a simple vista, sugieren el buen hacer de las autoridades en materia de educación, ya que la tasa de abandono ha seguido una senda en continuo descenso desde 2009. Sin embargo, un conocimiento más riguroso de la realidad requiere de la sistematización de mecanismos de evaluación de las políticas que avalen científicamente los logros y mejoras en materia educativa. Los resultados del estudio aquí comentado suponen un paso más al ofrecer una medida del desempeño global de una región en la lucha contra el abandono, pero aún queda trabajo por hacer en esta línea.

 

[1] Bayón-Calvo, S., Corrales-Herrero, H. and de Witte, K. (2020): Assessing regional performance against early school leaving in Spain, International Journal of Educational Research, 99, https://doi.org/10.1016/j.ijer.2019.101515.