LOS SALARIOS EN LA CRISIS

 

A lo largo de la actual crisis económica el crecimiento de los salarios brutos, estimados por el coste salarial por trabajador de la Encuesta Trimestral de Coste Laboral (ETCL), ha tenido una evolución muy diferente, se ha acentuado en el primer año, 2008, y se ha moderado después. En efecto, en 2008 el coste salarial por trabajador creció el 5,1%, el incremento más elevado desde 1994 y 1,1 puntos más que el último año de expansión, 2007, mientras que en 2009 aumentó el 3,2%, 1,9 puntos menos que en 2008 y en 2010 el 0,9%, que es la tasa más baja de toda la serie histórica y 2,3 puntos menos que el año anterior.

Con datos trimestrales, la desaceleración de los costes salariales por trabajador es evidente y continua desde el segundo trimestre de 2009 (4,1% en tasa de variación interanual) hasta el cuarto de 2010, en el que el coste salarial se mantiene inalterable respecto del trimestre precedente. En cambio, en el primer trimestre de 2011 se rompe ese proceso de desaceleración, al aumentar el 1%, un punto más que en el cuarto de 2010.

Si, en vez del coste salarial por trabajador, se consideran los salarios pactados en los convenios colectivos estos crecieron el 3,6% en 2008 (seis décimas menos que en 2007), el 2,2% en 2009 y 2010 y el 2,7% en 2011 con los convenios registrados hasta el 30 de junio de este año, lo que supone una moderación del crecimiento de los salarios pactados en los dos primeros años de crisis, cuando mayor fue el efecto negativo de la misma sobre el empleo, y una interrupción de esa moderación en 2010 y, sobre todo, en la primera mitad de 2011.


Esta ruptura de la moderación de los salarios pactados es consecuencia en 2010 de la aplicación de las cláusulas de garantía salarial derivada del repunte de la inflación en ese año, cuyo impacto ascendió a siete décimas porcentuales (sin ese impacto el crecimiento del salario pactado se hubiese limitado al 1,5%), y en la primera mitad de 2011 de la todavía escasa importancia de los convenios firmados en el año en relación con los de vigencia plurianual firmados en años anteriores (con crecimientos salariales del 1,4% y 2,8%, respectivamente), ya que, a medida que aumente el peso relativo de los nuevos convenios, el incremento medio de los salarios pactados previsiblemente tenderá a reducirse.

La diferencia entre el crecimiento del coste salarial bruto y el del salario pactado (lo que se denomina deriva o deslizamiento salarial) puede deberse, por un lado, a la citada incidencia de las cláusulas de garantía salarial y, por otro lado, a que la negociación colectiva no explica la totalidad del salario bruto percibido por los trabajadores.

La primera razón se justifica porque, mientras que en el salario pactado se incluye el impacto de la cláusula de garantía salarial en el año para el que se pacta, en el salario bruto percibido (coste salarial bruto por trabajador) el citado impacto se considera en el coste salarial por trabajador del año en que se cobra la revisión salarial derivada de la aplicación de la citada cláusula que es el siguiente al que se pacta. Eso explicaría parte de la aceleración del coste salarial por trabajador de 2008 y del primer trimestre de 2011.

En efecto, parte del incremento del coste salarial de 2008, el 5,1%, y del correspondiente al primer trimestre de 2011, el 1%, se debería al impacto de las cláusulas de garantía salarial del año anterior: en 2008 de las cláusulas de 2007, 1,1 puntos, el mayor impacto de esas cláusulas, junto a 1989, de toda la serie histórica disponible desde 1985, y en el primer trimestre de 2011 al impacto de las cláusulas de 2010, que ascendió a siete décimas porcentuales.

Y la segunda razón de la diferencia entre el aumento del coste salarial y el pactado se debería a que la negociación colectiva no explica la totalidad del salario percibido por el trabajador. Así, una serie de factores justificaría un crecimiento del coste salarial por trabajador superior al del salario pactado (deriva salarial positiva); este seria el caso de los complementos salariales (personales, familiares o de puesto de trabajo, pagas de beneficios y pluses de productividad) y la realización de horas extraordinarias. Pero, por el contrario, otros factores justificarían un crecimiento del coste salarial por trabajador inferior al del salario pactado (deriva salarial negativa), como la reducción de la jornada y el descuelgue salarial por crisis de las empresas.

La mayoría de esos factores tienen un carácter procíclico, al aumentar el coste salarial por encima del pactado en las expansiones (mayor realización de horas extraordinarias, mayores pluses de rendimiento, etc.) y disminuir en las recesiones (mayor reducción de la jornada laboral y mayor aplicación de las cláusulas de descuelgue salarial).

Pero, junto a estos factores procíclicos, existe otro de carácter contrario, anticíclico, que también influye en los salarios brutos percibidos (y, por consiguiente, en la deriva salarial) que es el cambio en la estructura del empleo de distinto sentido que se produce en las expansiones y en las recesiones, el llamado efecto-composición de los salarios. Ese efecto-composición tiene un comportamiento anticíclico porque afecta a la baja al coste salarial medio en las expansiones y al alza en las recesiones: en las expansiones porque el crecimiento del empleo tiende a concentrarse en colectivos de trabajadores con salarios inferiores a la media (mujeres, extranjeros, de la construcción, los servicios y temporales) y en las recesiones porque la mayor parte de la destrucción del empleo afecta a esos mismos trabajadores con salarios inferiores a la media.

En 2008 y 2009, años en los que el crecimiento del coste salarial por trabajador (5,1% y 3,2%, respectivamente) superó al aumento del salario pactado (3,6% y 2,2%, respectivamente) el efecto-composición parece que ha sido especialmente elevado. En este sentido, la incidencia del efecto-composición se puede estimar por la repercusión de la evolución de la tasa de temporalidad, que es una de las variables más significativas para explicar este efecto por la elevada dualidad del mercado de trabajo español, y que en 2008 disminuyó en media anual en 2,4 puntos porcentuales (del 31,7% al 29,3%) y en 2009 en 3,9 puntos (del 29,3% al 25,4%).

Si se tiene en cuenta que, según las encuestas anuales de estructura salarial de 2008 y 2009, el coste salarial por trabajador temporal es inferior al del indefinido en el 31,1% en el primer año y el 30,4% en el segundo, el efecto-composición debido exclusivamente a la disminución de la tasa de temporalidad explicaría nueve décimas del aumento del coste salarial de 2008 y 1,3 puntos del de 2009.

Por el contrario, en 2010 y en el primer trimestre de 2011 el incremento del coste salarial por trabajador (0,9% y 1%, respectivamente) es inferior al del salario pactado (2,2% en el primer período y 2,8% en el segundo), lo que puede deberse a que, después de dos años de fuerte descenso del empleo, el efecto-composición tiende a agotarse y predomina el efecto en la variación del coste salarial de aquellos otros factores que tienen carácter procíclico y que, por lo tanto, en las fases recesivas de la economía van a influir a la baja del coste salarial medio y no al alza, debido, por ejemplo, a la reducción de la jornada laboral y de las pagas de beneficios y a la mayor aplicación de las cláusulas de descuelgue salarial.

La escasa relevancia del efecto-composición en 2010 y el primer trimestre de 2011 se confirma si se considera únicamente la evolución de la tasa de temporalidad, que disminuyó en 2010 en sólo cinco décimas (del 25,4% al 24,9%) y que incluso aumentó en el primer trimestre de 2011, en relación con un año antes, en cuatro décimas (del 24,4% al 24,8%). Con los datos de la Encuesta Anual de Estructura Salarial de 2009, que es la última disponible, y, según la cual, el salario bruto por trabajador temporal es un 30,4% menor que el correspondiente al trabajador indefinido, el efecto-composición se limitó a 0,16 puntos en el primer período y se convirtió en ligeramente negativo, al situarse en -0,13 puntos, en el segundo.

En resumen, se si corrigieran los crecimientos de los costes salariales por trabajador de la aplicación de las cláusulas de garantía del año precedente en 2008 y el primer trimestre de 2011 y del efecto-composición de cada año, derivado de la evolución de la tasa de temporalidad, los aumentos salariales de los últimos años sería: en 2008 el 3,1% (5,1 -1,1 -0,9), en vez del 5,1%, en 2009 el 1,9% (3,2 -1,3), en vez del 3,2%, en 2010 el 0,7% (0,9 -0,2), en vez del 0,9%, y en el primer trimestre de 2011 el 0,4% (1 -0,7 +0,1), en vez del 1%, lo que representa una importante moderación salarial a lo largo de la crisis económica, más intensa que la que muestran los datos originales del coste salarial por trabajador.

 

Madrid, 21 de julio de 2011

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