LA TASA DE PARO CRECE HASTA EL 20,3%

 

Después de dos trimestres consecutivos (el segundo y el tercero) de crecimiento, en el cuarto trimestre de 2010 el empleo descendió en casi ciento cuarenta mil personas (138.600). Como este descenso del empleo coincidió con una disminución de la población activa (-16.700), el incremento intertrimestral del paro fue algo menor que el citado retroceso del empleo (121.900 personas). Con este avance la cifra de personas paradas alcanza el máximo histórico de prácticamente cuatro millones setecientos mil (4.696.600), lo que sitúa la tasa del paro en el 20,3%, la mayor desde el cuarto trimestre de 1997, cinco décimas más que el trimestre precedente y 1,5 puntos más que un año antes. En todo caso, hay que tener en cuenta que ni la cifra ni la tasa de paro actuales son comparables con los datos anteriores a 2002, ya que en ese año se introdujo un cambio en la definición del paro de la EPA que redujo el nivel de esa magnitud en casi medio millón de personas y el de su tasa en más de dos puntos porcentuales.

Ahora bien, las cifras del cuarto trimestre están afectadas por factores estacionales negativos que inciden en el descenso del empleo y el aumento del paro. Si se corrigen las cifras originales por los factores estacionales del trimestre el empleo sigue disminuyendo y el paro continúa aumentando, aunque en menor cuantía que las cifras originales: -36.600 el primero y +63.800 el segundo, lo que significa que el 73,6% de la destrucción de empleo y el 47,7% del crecimiento del paro del trimestre son de carácter estacional. Estas variaciones desestacionalizadas, aunque son menos negativas que las de 2009 y las del primer semestre de 2010, son muy similares tanto en cifras absolutas como en tasas de variación intertrimestrales no anualizadas (-0,2% el empleo y 1,4% el paro) a las del trimestre precedente, el tercero, lo que representa un freno a la evolución menos negativa del mercado de trabajo que en términos desestacionalizados se venia produciendo desde el segundo trimestre de 2009.

Si se consideran, en vez de las variaciones intertrimestrales, las interanuales, se mantiene en el cuarto trimestre de 2010 el ritmo de crecimiento de la población activa en el mismo nivel que el trimestre previo, en el 0,6%, aunque esa tasa de variación sea más elevada que la de los cuatro trimestres anteriores (del tercero de 2009 al segundo de 2010), que osciló entre el -0,4% y el +0,2%. Por otra parte, en el cuarto trimestre de 2010 persiste la tendencia a la moderación de la tasa de descenso del empleo, iniciada a finales de 2009, hasta situarse esa tasa de variación en el -1,3%, cuatro décimas menos que en el tercer trimestre de 2010, y también continúa la tendencia a la moderación de la tasa de aumento del paro de los trimestres anteriores, hasta alcanzar el 8,6%, 2,3 puntos menos que en el tercero. En relación con un año antes se reduce el ritmo de retroceso del empleo en 4,8 puntos y el de avance del paro en 26,3 puntos.

Hay que tener en cuenta que la tasa de descenso interanual del empleo de la EPA del cuarto trimestre, el -1,3%, es idéntica a la tasa de descenso de las afiliaciones de la Seguridad Social en situación de alta laboral en ese cuarto trimestre. En cambio, la tasa de aumento del paro de la EPA en ese trimestre (el 8,6%) es algo mayor que el ritmo de avance del paro registrado (el 6%), lo que supone que, mientras que la evolución del empleo y las afiliaciones es muy similar, la evolución del paro de la EPA y de los parados inscritos en las oficinas públicas de empleo es más diferente, lo que puede estar indicando que el paro registrado no está recogiendo plenamente la variación de la población activa que puede estar computando en mayor medida la EPA.

Junto al mantenimiento de la tendencia a la moderación del descenso del empleo y a la del aumento del paro, otro aspecto que puede considerase positivo en la evolución del mercado de trabajo del cuarto trimestre de 2010 es la reducción de la tasa de temporalidad (porcentaje de asalariados con contrato temporal), hasta el 24,8%, ocho décimas menos que en el trimestre anterior y un punto menos que un año antes, como consecuencia de que toda la reducción del empleo del último trimestre ha sido de carácter temporal.

Haciendo balance del conjunto de 2010, y utilizando cifras de promedio anual, el crecimiento anual de la población activa, el 0,2%, es inferior al de 2009 (0,8%), y, sobre todo, a los de 2007 (2,8%) y 2008 (3%), lo que significa que, pese al freno que se está produciendo en la actual situación de crisis en el descenso de la población activa, en el último año se detecta una mayor desaceleración de esa variable, lo que sí puede estar indicando un cierto ajuste de la evolución de la población activa a la negativa situación del mercado de trabajo, algo que solo empezó a ocurrir a partir de mediados de 2009. El ajuste de la población activa a la situación de crisis está siendo mayor en los hombres (-0,9% en tasa de variación interanual en 2010) que en las mujeres (1,7%) y en los extranjeros (-0,7%) que en los nacionales (0,4%).

Por lo tanto, el mayor límite a ese ajuste de la población activa a la situación de crisis se está produciendo en las mujeres, al continuar aumentado su participación en el mercado de trabajo, por lo que la tasa de actividad (porcentaje de la población activa en relación con la población de 16 y más años) continúa aumentando, hasta situarse en el cuarto trimestre de 2010 en el 52,6%, cuatro décimas más que el trimestre anterior y 1,1 puntos más que un año antes. Este aumento de la tasa de actividad femenina puede estar relacionado tanto con la tendencia creciente a aumentar la participación de la mujer en el mercado de trabajo, que se mantiene incluso en las situaciones de crisis económica, como al efecto incorporación de las mujeres para contrarrestar la pérdida de ingresos que se produce en los hogares como consecuencia del paro de otros miembros de la familia.

Por su parte, en el conjunto de 2010 el empleo descendió el 2,3%, menos de la mitad que en 2009 (-6,8%), que es el año en que la actual crisis económica más ha afectado a la destrucción del empleo. En todo caso, esa destrucción del empleo, y dentro de la tendencia general ya citada a la moderación del ritmo de descenso, sigue siendo más intensa en los hombres (-3,3%) que en las mujeres (-0,9%); en los extranjeros (-3,8%) que en los nativos (-2,1%); en los no asalariados (-3%) que en los asalariados (-2,1%) y, dentro de estos, en los temporales (-4%) que en los indefinidos (-1,5%); y desde el punto de vista sectorial sigue siendo más intensa la destrucción del empleo en la construcción (-12,6%) y en la industria (-5,9%) que en los servicios (-0,3%) y en la agricultura (+0,9%).

Por último, el crecimiento del paro en 2010, el 11,6%, también fue muy inferior al de los dos años anteriores (el 41,3% en 2008 y el 60,2% en 2009), aunque, como se ha señalado, eso no impidió que se alcanzara en el cuarto trimestre de 2010 el máximo histórico en la cifra absoluta de personas paradas, con prácticamente cuatro millones setecientas mil personas, y que la tasa de paro superara el 20%, el 20,3%, lo que supone en relación con un año antes casi cuatrocientas mil personas paradas más (370.100) y 3,4 puntos más de la tasa de paro.

Al finalizar 2010, la tasa de paro continúa siendo mayor en las mujeres (20,8%) que en los hombres (19,9%) y en los extranjeros (30,2%) que en los nacionales (18,2%), lo que significa que, en relación con la situación anterior a la crisis (cuarto trimestre de 2007) la diferencia de las tasas de paro entre mujeres y hombres se reduce en 3,3 puntos (de 4,2 a 0,9 puntos), mientras que la diferencia de las tasas entre extranjeros y nativos se mantiene prácticamente igual (al variar en el período considerado de 11,9 a 12 puntos). Pero lo que sí se agrava es el problema del paro de larga duración (parados que llevan buscando empleo, al menos, un años), que en los cuartos trimestres de 2007 y 2008 representaba el 21,4% y el 22,7% del total del paro, respectivamente, casi llegaba al 30% (29,5%) de dicho total en el mismo trimestre de 2009 y ya alcanzaba cerca del 50%, (45,9%) del paro total, en el cuarto trimestre de 2010.

En esta situación, una mejora sustancial del empleo y el paro es muy difícil que se produzca a medio plazo, con los bajos crecimientos actuales del PIB (se estima entre el -0,1% y el -0,2% para 2010), cuando, además, el incremento de la productividad aparente por ocupado supera actualmente el 2% y el crecimiento de la población activa se acerca al 1%. Por ello, el incremento del PIB necesario para que la economía española empiece a generar empleo neto (umbral de creación del empleo) estaría en torno al 2,5% y el necesario para que comience a descender el paro de forma persistente y continua en alrededor del 3,5%.

 

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