¿Cuántas horas se trabajan en España?

Como ocurre en el caso del salario, en el que el pactado en la negociación colectiva no explica en su totalidad el efectivamente percibido por el trabajador (salario bruto), entre otros factores, por la existencia de complementos salariales y la realización de horas extraordinarias, en la jornada laboral la pactada en los convenios colectivos tampoco coincide con la efectivamente trabajada ni tan siquiera con la habitualmente trabajada.

Ello puede ocurrir por la señalada posibilidad de la realización de horas extraordinarias y por la existencia en muchas ocasiones de horas no trabajadas por circunstancias tales como permisos, enfermedad, conflictos laborales, climatología, avería de máquinas o expedientes de regulación de empleo que reducen la jornada o suspenden temporalmente el contrato.

Comenzando con la jornada laboral pactada, que, junto con el salario, ha sido la materia tradicional de los convenios colectivos, dicha jornada ha disminuido en el período 1997-2007 en veinte horas anuales, situándose en el último año en 1,747,8 horas/año. En 2008, con datos provisionales, se produce un ligero repunte, que podría explicarse precisamente por esa provisionalidad, hasta situarse en 1.751,4 horas anuales.

Con los datos de 2007, y utilizando la conversión de la jornada anual en semanal prevista en el Acuerdo Interconfederal (AI) de 1983 (JA=274 días laborales x JS/6), la jornada pactada equivale a 38,3 horas semanales (38,4 en 2008), inferior en 1,7 horas a la jornada ordinaria máxima legal de 40 horas establecida por el Estatuto de los Trabajadores.

La jornada laboral pactada es muy inferior en los convenios de empresa que en los de otro ámbito, al acordarse en 2007 1.692,8 y 1.754,6 horas anules, respectivamente, lo que significa una diferencia superior a 60 horas anuales, diferencia, además, creciente en el tiempo. Aparte de esta diferencia por el ámbito funcional, la jornada pactada más elevada corresponde, habitualmente, a la agricultura y las más bajas a la construcción y los servicios, encontrándose la de la industria en una posición intermedia.

Comparando la jornada pactada con el crecimiento salarial pactado en los convenios colectivos se observa una cierta relación directa entre las dos variables, de forma que, en algunos casos, cuando la jornada es mayor el crecimiento salarial también lo es. Eso ocurre cuando se compara por el ámbito del convenio y por el sector de actividad; así, en concreto, los convenios sectoriales pactan un crecimiento salarial medio superior al de  los de empresa y, en la mayoría de los años, los mayores incrementos salariales se acuerdan en la agricultura y los menores en los servicios. También, habitualmente, los aumentos salariales pactados son superiores en los convenios con jornadas más altas que en los convenios con  jornadas más reducidas.

Pero como se ha señalado al principio, la jornada pactada no coincide ni con la jornada efectivamente trabajada ni con la habitualmente trabajada, por la existencia, por un lado, de horas extraordinarias y, por otro lado, de horas no trabajadas.

Para el cálculo de las horas efectivamente trabajadas se dispone de dos encuestas a centros de trabajo, la Encuesta de Coste Laboral del INE y la Encuesta de Coyuntura Laboral del Misterio de Trabajo, y de una encuesta a trabajadores (personas residentes), que también proporciona información de la jornada habitual, la Encuesta de Población Activa (EPA) del INE.

Las dos encuestas a centros de trabajo excluyen a los trabajadores de la agricultura y las Administraciones públicas, así como a los empleados de hogar, y definen similarmente la jornada efectivamente trabajada, aunque la Encuesta de Coyuntura Laboral reparte las fiestas, las vacaciones y los puentes no recuperables del año en una cuarta parte en cada trimestre, independientemente de su distribución real a lo largo del año. Los datos de jornadas son mensuales en la Encuesta de Coste Laboral y trimestrales, aunque también se proporciona información anual, en la Encuesta de Coyuntura Laboral.

Convirtiendo las distintas jornadas de las dos encuestas en anuales, y con datos de 2008, las jornadas efectivamente trabajadas, según las Encuestas de Coste Laboral y de Coyuntura Laboral, son muy semejantes entre sí (1.627,2 y 1.612 horas/año, respectivamente), pero ambas muy inferiores a la pactada (1.751,4), en torno a 130-140 horas/año menos, lo que significa que las horas no trabajadas superan a las extraordinarias.

Por su parte, en la EPA, con datos medios de 2008, si se considera las cifras de  los asalariados del sector privado que han trabajado alguna hora en la semana de referencia, la jornada efectivamente trabajada, 37,2 horas semanales, equivalente a 1.717,1 horas anuales, sería muy superior a la efectivamente trabajada en las dos encuestas a centros de trabajo, aunque todavía sería inferior a la jornada pactada anualmente. La jornada habitualmente trabajada sería algo mayor (38,1 horas semanales y 1.739,9 horas anuales) y muy cercana a la jornada pactada.

La diferencia de la jornada efectivamente trabajada por la EPA y los otras dos encuestas a empresas podría explicarse tanto por la distinta perspectiva del empresario y el trabajador de la jornada laboral como por los problemas de información de la EPA que se plantean cuando una sola persona del hogar contesta a todos los cuestionarios de las personas residentes en el mismo.

 

 

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