Las estadísticas de inmigración

Las estadísticas disponibles en España relativas a la inmigración permiten cuantificar tanto el conjunto de los extranjeros residentes en España como la parte de estos que participan en el mercado de trabajo. En relación con el conjunto de residentes, y dejando al margen el Censo de Población que se elabora únicamente cada diez años, existen dos estadísticas, la de extranjeros con tarjeta o autorización de residencia en vigor y la de extranjeros empadronados.

La primera, la de extranjeros con tarjeta o autorización de residencia, en la que se han introducido en el primer trimestre de este año nuevos mecanismos de depuración que la mejoran, es una estadística administrativa que excluye, obviamente, a los irregulares, es decir, a los que no solicitan la residencia o que solicitándola no cumplen las condiciones exigidas para la concesión, así como a los que no se les exige el permiso de residencia, como es el caso de la situación de estancia (menos de tres meses por semestre), a los trabajadores transfronterizos, los solicitantes de asilo o los que hayan obtenido el estatuto de refugiado.

Esta estadística, por su carácter de registro administrativo, está muy influida, por las mejoras en la tramitación y concesión de los permisos, como ocurrió a partir de 2004, por los procesos de regularización extraordinaria de extranjeros, como es el caso de 2000 y 2001 y, sobre todo, de 2005, y por la obligación establecida en abril de 2007 de solicitar la tarjeta de residencia a los nacionales de la Unión Europea que antes no tenían esta obligación, y que explica el fortísimo crecimiento en 2007, cercano al millón, de extranjeros con permiso de residencia.

Pero esta estadística está muy lejana de cuantificar a todos los residentes en España, puesto que excluye a los extranjeros irregulares y a los que han solicitado la autorización y todavía no les ha sido concedida. Es el  Padrón Municipal Continuo de Población, también una estadística administrativa, de periodicidad anual desde 1998 y con referencia al uno de enero de cada año, el que cubre esa deficiencia, especialmente desde que en 2000 se estableció la obligación de empadronamiento a los extranjeros para acceder a determinados beneficios sociales, gratuitos, como la sanidad y la educación.

Uno de los principales problemas de esta estadística es la posible sobrevaloración del número de extranjeros residentes por seguir incluyendo a los que han abandonado el país sin comunicarlo. Ahora bien, la obligación desde diciembre de 2005 de renovar el empadronamiento cada dos años para todos los extranjeros residentes no comunitarios o asimilados que no tengan permiso permanente de residencia, con la consiguiente caducidad en caso de no renovación, ha servido, sin duda, para reducir ese posible exceso.

En cualquier caso, la diferencia entre residentes empadronados y residentes con permiso de residencia ha disminuido desde casi un millón ochocientos mil extranjeros en 2004 a menos de un millón trescientos mil en 2007. Si de esa diferencia se excluyen los extranjeros comunitarios, por el principio de libre circulación de los mismos, la diferencia en 2007, en torno a seiscientos mil, podría utilizarse como estimación de los extranjeros residentes irregulares.

Producto del Padrón, de las altas y bajas del mismo, es la Estadística de Variaciones Residenciales (EVR), que refleja el flujo de entradas anual de inmigrantes, y que en 2007, último año para el que se dispone de información, superaba la cifra de novecientos mil.

En relación con los extranjeros que participan en el mercado de trabajo existen otras tres estadísticas, la de permisos de trabajo, la de afiliaciones a la Seguridad Social y la Encuesta de Población Activa (EPA). La estadística de autorizaciones de permiso de trabajo a extranjeros tiene una serie de importantes problemas que limitan su utilización. Entre estos problemas figuran los numerosos cambios de clasificación y contenido que rompen la homogeneidad de la serie estadística, el retraso de su publicación (el último dato corresponde a septiembre de 2008), el elevado grado de provisionalidad de sus datos (el último definitivo es el de 2003) y la parcialidad de la información, al excluir, por ejemplo, los permisos que proceden del contingente anual.

La estadística de afiliaciones de extranjeros a la Seguridad Social en situación de alta laboral o asimilada, de carácter administrativo y de periodicidad mensual como la anterior, no padece de los problemas estadísticos de aquella aunque excluye también a los trabajadores extranjeros irregulares.

Por último, la Encuesta de Población Activa (EPA) cuantifica, en principio, tanto a los extranjeros regulares como a los irregulares, aunque también existen algunas limitaciones a su estimación, pese a que en los últimos años con las nuevas proyecciones demográficas de 2002 y 2004 de la población base de la encuesta se ha superado, en gran medida, la infravaloración  de la población inmigrante.

Entre esos problemas destacan los de excluir a los hogares colectivos, como los hoteles y las pensiones, en los que, sobre todo en el caso de los recientemente llegados, pueden residir un número importante de extranjeros, la limitación también para los recientemente llegados que puede suponer la exigencia de la encuesta de llevar (o creer que van a llevar) residiendo, al menos, un año en España, el posible recelo a contestar la encuesta por parte de los extranjeros irregulares, y la dificultad, a veces, de la muestra para incluir los núcleos poblacionales en los que se concentra la población extranjera.

Por otra parte, la diferencia entre la población ocupada de la EPA y las afiliaciones a la Seguridad Social puede ser un instrumento aproximativo para estimar la población extranjera  ocupada irregularmente. Esa diferencia en el primer trimestre de 2009 se acerca a la cifra de ochocientos mil, casi doscientos mil comunitarios, en su mayoría rumanos y búlgaros, y algo más de seiscientos mil extracomunitarios, cifra esta última muy similar a la de los residentes irregulares que se obtenía de la diferencia entre extranjeros empadronados y con permiso de residencia.

La diferencia del último trimestre es inferior a la del trimestre precedente en más de ciento treinta mil personas, lo que puede significar que los extranjeros irregulares están disminuyendo, en contra de la opinión de algunos expertos que defienden que están aumentando.

 

 

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