Mercado de trabajo y devaluación salarial

MERCADO DE TRABAJO Y DEVALUACIÓN SALARIAL

José Ignacio Pérez Infante

Economista. Miembro de la Asociación Española de Economía del Trabajo y de Economistas Frente a la Crisis.

La Gran Recesión ha tenido en España un efecto mucho más intenso en la destrucción del empleo y en el aumento del paro que en prácticamente todos los países europeos (Grecia sería la única excepción dentro de la Unión Europea). De hecho, desde el inicio de la misma a finales de 2007 el paro ha aumentado en más de tres millones de personas, casi un 20% más, hasta  situarse en el tercer trimestre de 2015 en casi cinco millones, con una tasa de paro del 21,2%, casi el triple que ocho años antes. Y, junto al aumento del paro, los salarios han tenido también en España un comportamiento más negativo que en la mayoría de los países de la UE. Así, el salario real (eliminando el efecto de la inflación) ha descendido en más del 7% desde 2010 hasta 2014, lo que significa una notable pérdida del poder adquisitivo del conjunto de los trabajadores. Y no solo ha disminuido el salario real sino que desde finales de 2012 también lo ha hecho, lo que es más preocupante, el salario monetario.

Además, este importante proceso de devaluación salarial es muy desigual, ya que, según la Estadística de deciles salariales de la EPA del INE, ese proceso no afecta a todos los trabajadores, sino que se concentra entre los asalariados con salarios más bajos, que ya caían desde 2009, mientras que el salario del los que más ganan ha seguido creciendo prácticamente sin interrupción a pesar de la crisis económica. Por ello, la diferencia salarial entre los trabajadores con salarios más altos y los de los salarios más bajos ha aumentado continuamente. Así, el salario medio del 10% que más ganaba que multiplicaba en 2008 por 7,3 veces el salario medio del 10% de los que menos ganaban ha pasado en 2014, último dato disponible, a multiplicar por 11,2 veces a ese salario más bajo.

Pero es que los dos fenómenos, el aumento del paro y la devaluación salarial, están relacionados. Por un lado, por la incidencia del descenso de los salarios en el consumo privado y en el agravamiento de la crisis, como lo demuestra que en 2012 la economía española entró en una nueva recesión por el efecto conjunto de la política de austeridad fiscal y de la caída de los salarios. Y, por otro lado, porque el considerable aumento del paro debilita la capacidad negociadora de los trabajadores, sobre todo de los trabajadores con menor salario, lo que explicaría el retroceso de los salarios. Y esta pérdida de capacidad negociadora de los trabajadores se ha agravado aún más por la estrategia deliberada del gobierno, como consecuencia, principalmente, de la reforma laboral de 2012, que ha supuesto un mayor poder de los empresarios en detrimento del de los trabajadores y sus representantes, por varias razones, como la mayor amenaza de despido por la mayor facilidad y menor coste del despido que establece la reforma, la posibilidad de que los empresarios bajen unilateralmente los salarios sin que ello requiera de negociación ni acuerdo con los trabajadores y  el considerable debilitamiento de la negociación colectiva que se deriva de cambios como la prioridad aplicativa de los convenios de empresa, la mayor facilidad de las empresas para el descuelgue de los salarios y el final de la ultraactividad.

Y, aparte de por la pérdida de capacidad negociadora de los trabajadores que se deriva del aumento del paro y de la estrategia deliberada del gobierno, la disminución de los salarios medios de los trabajadores se debe también a la precariedad del empleo, en concreto al aumento del empleo a tiempo parcial que se produce desde el inicio de la crisis, mientras disminuía el empleo a tiempo completo, y al avance de las tasas de parcialidad y de temporalidad que acompaña a la recuperación económica, ya que los salarios de los  empleos a tiempo parcial y de los temporales son muy inferiores a los de tiempo completo e indefinidos.

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