La reforma laboral y su impacto en la segmentación laboral y la estabilidad en el empleo

Publicado: 05 Octubre 2015
Inmaculada Cebrián

La reforma laboral y su impacto en la segmentación laboral y la estabilidad en el empleo

Inmaculada Cebrián

Departamento de Economía, Universidad de Alcalá

Las reformas laborales emprendidas en los últimos años han pretendido lograr un equilibrio adecuado entre la regulación de la contratación indefinida y la temporal con el objetivo principal de atajar el problema de segmentación laboral que existe en el mercado de trabajo español. En particular, se han propuesto diversos mecanismos para fomentar la contratación indefinida mediante la reducción de sus costes tanto de acceso como de salida del empleo, utilizando principalmente dos vías. Por un lado, se han incorporado deducciones fiscales y bonificaciones a las cuotas a la Seguridad Social para la contratación indefinida en el entorno de las empresas más pequeñas, definidas como aquellas que tienen menos de 50 trabajadores, así como en las transformaciones de contratos temporales y en el caso de determinados grupos de trabajadores, habitualmente menores de 30 años o mayores de 45, parados de larga duración y mujeres. Por otro lado, se ha reducido la indemnización por despido, tanto del improcedente, que ha pasado de 45 a 33 días por año trabajado teniendo como límite 24 mensualidades en lugar de 42, como del objetivo, pues se han relajado notablemente las condiciones para que un despido pueda ser considerado objetivo y la indemnización pagada sea de 20 días con un máximo de 12 mensualidades. La pregunta que cabe hacerse es si estas medidas han logrado reducir la segmentación laboral y si se justifica la utilización de la contratación laboral como único o principal mecanismo para resolverla, sin poner remedio en la estructura productiva que es quien la utiliza.

Habitualmente se considera que los contratos por tiempo indefinido son la principal ruta de acceso a la protección laboral. Sin embargo, el diseño de nuestra economía ha cercenado las oportunidades de estos trabajadores a lo largo del tiempo y la estabilidad en el empleo ha dejado de depender de un contrato por tiempo indefinido. La inestabilidad laboral no viene sólo de la mano de la contratación temporal. El problema también reside en la escasa duración e inestabilidad de los trabajadores que acceden a determinados empleos con contratos indefinidos que son de corta duración.

El número de contratos que registraron las empresas españolas en el Servicio Público de Empleo (SEPE) se redujo un 17 por ciento entre 2008 y 2012, al tiempo que el porcentaje de contratos indefinidos en el conjunto de la contratación perdía peso. El Gráfico 1 refleja cómo se han distribuido los contratos registrados desde 2008 hasta 2014. Sólo a partir de 2013 comienzan a mejorar los registros de contratos, produciéndose un cambio de tendencia en 2014, año en el que ganan algo de peso los contratos indefinidos[1].

Gráfico 1 Distribución de los diferentes tipos de contratos, 2008-2014 (Fuente: Contratos Registrados en el SEPE)*

 

*La cifra absoluta de contratos (en miles) aparece entre paréntesis debajo de cada año.

Resulta interesante ver cómo se ha comportado la contratación laboral en función del tamaño de la plantilla de la empresa, pues el número de trabajadores de la empresa se ha convertido en un elemento determinante para poder acceder a ciertas ventajas fiscales y de cotización. En el Gráfico 2 se ve claramente que existe una relación negativa entre el peso de la contratación indefinida y el número de trabajadores de la empresa. Desde 2012 hay un ligero incremento en el porcentaje de contratos indefinidos iniciales, probablemente como resultado de los nuevos modelos de contratación indefinida bonificada y con reducciones fiscales. Sin embargo, su papel no fue relevante: en 2014 se registraron únicamente 98.751 contratos de “apoyo a emprendedores”[2] (un 7,3 del total de contratos indefinidos) y 180.072 de contratos de “tarifa plana”[3] (un 13,3 por ciento del total de contratos indefinidos). Este uso tan escaso podría tener que ver con las restricciones que imponen estas modalidades a la empresa, al obligarlas a mantener un cierto tiempo al trabajador así como un determinado tamaño de plantilla.

Gráfico 2. Distribución de los diferentes tipos de contratos según el tamaño de la empresa, 2011-2014 (Fuente: Contratos Registrados en el SEPE)

No obstante, para garantizar la estabilidad laboral y dotar de seguridad a los trabajadores,  no basta con fomentar el crecimiento del número de contratos indefinidos. En efecto, si se observa el tiempo que permanecen registrados en la Seguridad Social los contratos indefinidos, según los datos de la Muestra Continua de Vidas Laborales (MCVL) recogidos en el Cuadro 1, el porcentaje de contratos indefinidos que se iniciaron entre 2008 y 2013, que seguían vigentes el último día de 2013, indica un resultado bastante desalentador. Como era de esperar, cuanto más antigua sea la fecha de inicio del contrato, menor es el porcentaje de contratos que siguen dados de alta en el sistema de la Seguridad Social el último día de observación. Sin embargo, eso no justifica de manera alguna que poco más de un tercio de los que se iniciaron en 2012 sigan vigentes al finalizar 2013, o que poco más de la mitad de los iniciados en el mismo año 2013 sobrevivan al finalizar el año. Ahora bien, no todos los tipos de contratos indefinidos se comportan igual, obsérvese que aquellos que proceden de la conversión de un temporal tienen mejores resultados en términos de duración. Además, es evidente que detrás de estos porcentajes hay características del trabajador y del puesto de trabajo que podrían explicar los valores. Pues bien, cuando se controla por todos ellos, al cabo de los dos años, aproximadamente el 60 por ciento de los contratos indefinidos han cursado baja. Si se tiene en cuenta, por ejemplo, el tamaño de la empresa, se observa que la duración de los contratos indefinidos, y por lo tanto, su estabilidad, guarda una relación positiva y significativa con el número de trabajadores de la empresa: cuanto mayor es el tamaño de la empresa, mayor es la duración del contrato indefinido. Estos resultados ponen de manifiesto que los cambios legislativos para fomentar el acceso al empleo indefinido, no han dotado de mayor estabilidad al sistema. Es más, tras la reforma de 2012 y los sucesivos cambios posteriores, pudiera haberse visto más favorecida la finalización que el inicio de un contrato indefinido.

Cuadro 1. Porcentaje de contratos indefinidos iniciados entre 2008 y 2013 que seguían vigentes el 31 diciembre 2013, diferenciando por categorías y tipo de jornada. (Fuente: MCVL, 2008-2013)

Año de inicio

2008

2009

2010

2011

2012

2013

Total contratos

Ordinarios 

14,3

16,0

19,1

26,0

29,9

53,3

Iniciales bonificados

12,6

16,3

18,6

22,0

34,7

70,8

Conversiones bonificadas

33,9

40,5

57,4

61,2

72,1

86,6

Conversiones no bonificadas 

27,4

31,4

39,0

49,6

63,8

76,8

Total indefinidos

17,3

19,6

23,7

31,1

36,9

56,4

A Tiempo Parcial

Ordinarios  

5,4

7,0

8,7

10,6

14,6

40,1

Iniciales bonificados  

7,5

9,2

10,3

10,3

12,9

46,6

Conversiones bonificadas  

16,8

23,5

46,3

54,2

58,0

74,2

Conversiones no bonificadas  

21,3

22,8

28,7

38,9

54,3

69,7

A Tiempo Completo

Ordinarios  

23,4

27,8

33,1

45,2

53,2

75,1

Iniciales bonificados  

16,8

23,0

27,7

45,6

51,9

80,0

Conversiones bonificadas  

40,5

48,5

60,1

63,6

76,2

92,7

Conversiones no bonificadas  

30,0

36,1

45,4

57,0

72,3

84,5

En suma, el elevado grado de rotación laboral que tiene España, no sólo tiene que ver con su elevado nivel de temporalidad, sino también con la inestabilidad de sus empleos indefinidos. Cabría preguntarse de qué sirve dedicar esfuerzos presupuestarios para fomentar el uso del contrato indefinido, cuando además se ha visto que las empresas no tienen demasiado interés en utilizar las subvenciones, sobre todo, si ello supone introducir rigideces al tamaño de su plantilla. Además, mientras que el sistema productivo español se mantenga como está, no se consiga romper la inercia de contratar trabajadores temporales y no se obligue con rotundidad y eficiencia a cumplir su causalidad, poco o nada se puede hacer para que la segmentación injustificada desaparezca.


[1] En 2014 se registraron 1.350.331 contratos indefinidos, que representaban un 8,1 por ciento sobre el total, proporción inferior a la de 2008, cuando se registraron 1.902.605 contratos indefinidos que representaban un 11,5 por ciento sobre el total.

[2] Contrato indefinido introducido por RDL 3/2012 y Ley 3/2012.

[3] Contrato indefinido introducido por RDL 3/2014 y RDL 17/2014.