MÁS DE CINCO MILLONES SEISCIENTAS MIL PERSONAS PARADAS

José Ignacio Pérez Infante

Economista

 

 

Según la Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre de 2012, el número de personas paradas alcanzó la cifra de 5.639.500, el máximo nivel alcanzado en la serie histórica de la encuesta. Este número de personas paradas equivale a una tasa de paro (porcentaje respecto de la población activa) del 24,4%, también la máxima desde el cambio de metodología de 2002, que redujo la tasa de paro en torno a 2,5 puntos porcentuales, y prácticamente la misma que la mayor tasa de paro que se alcanzó con la metodología anterior, el 24,5% en el primer trimestre de 1994. Esta tasa de paro supera en 1,6 puntos a la del cuarto trimestre de 2011 y en 3,1 puntos a la del primer trimestre del pasado año.

 

A esta cifra de más de cinco millones seiscientas mil personas paradas se llega tras un crecimiento intertrimestral del paro de 365.900 personas, como consecuencia del descenso de 374.300 personas empleadas y de 8.400 personas activas.

 

Junto a esta tasa de paro del 24,4%, la tasa de ocupación (respecto de la población de 16 y más años) se situó en el primer trimestre de 2012 en el 45,3% y la tasa de actividad (igualmente respecto de la población de 16 y más años) en el 59,9%. En relación con el trimestre precedente, la tasa de ocupación disminuyó en nueve décimas y la tasa de actividad se mantuvo constante y en relación con un año antes la tasa de ocupación se redujo en 1,8 puntos y la tasa de actividad también se mantuvo constante, lo que es sintomático de que la fuerte destrucción de empleo no va acompañada de una disminución relevante de la población activa, como era de esperar del comportamiento procíclico que tradicionalmente tienen las dos magnitudes.

 

Desagregando las tasas de paro y de actividad, la de paro aumentó en el primer trimestre de 2012 en 1,6 puntos tanto en hombres como en mujeres, hasta situarse en el 24,1% en los primeros y en el 24,9% en las segundas, y la tasa de actividad en una evolución divergente, como está ocurriendo en los últimos años,  disminuyó en cuatro décimas en los hombres, hasta situarse en el 66,9%, y aumentó en cinco décimas en las mujeres, hasta el 53,4%. Por su parte, según la nacionalidad la tasa de paro creció tanto en los nativos (1,5 puntos) como en los extranjeros (2,1 puntos), situándose en el primer trimestre en el 22,2% y el 36,9%, respectivamente, y la tasa de actividad se estabilizó tanto en los nacionales como en los extranjeros, en el 57,8% en el primer caso y en el 75,8% en el segundo.

 

Como el primer trimestre de cada año es estacionalmente desfavorable en relación con el empleo y el paro, para evitar esa incidencia los datos deben desestacionalizarse estadísticamente. Con datos desestacionalizados en el primer trimestre de 2012 el empleo siguió disminuyendo, aunque menos que en cifras originales, en 276.500 personas, que es el mayor descenso desestacionalizado desde el tercer trimestre de 2009; la población activa se redujo mucho más notablemente que con los datos originales, en 81.300 personas, y el paro creció algo más de la mitad que con los datos originales, en 195.200 personas.

 

En tasas de variación intertrimestrales no anualizadas y en cifras desestacionalizadas el empleo se redujo en el 1,6%, la mayor tasa de descenso desde el inicio de la crisis, salvo en el cuarto trimestre de 2008 (el     -1,8%) y el primero de 2009 (el -3,3%); la población activa disminuyó el 0,4%, tasa de descenso que desde el comienzo de la crisis sólo se iguala en el tercer trimestre de 2009 y en el primero de 2011, siendo más positiva la evolución de la población activa en todos los demás trimestres desde el inicio de la crisis; y el paro creció el 3,7%, menos que en el tercero y el cuarto trimestre de 2011, (5% y 4,2%, respectivamente), pero más que el resto de los trimestres desde el tercero de 2009.

 

Si, en  vez de las variaciones intertrimestrales, se consideran las variaciones interanuales en miles de personas, en relación con el mismo trimestre del año anterior, el descenso del empleo asciende a 718.500, el aumento de la población activa a 11.000 y el crecimiento del paro a 729.300. De estas variaciones, destaca que en términos interanuales el descenso del empleo y el aumento del paro son mayores que los de cualquier trimestre de 2010 y 2011.

 

En relación con la reducción interanual del empleo sobresalen la de los hombres (531.700), la de los nacionales (495.200), la de los ocupados a tiempo completo (658.100), muy superior al descenso de los ocupados a tiempo parcial (60.400), la de los asalariados (709.600), en contraste con el escaso descenso del empleo de los no asalariados (8.900), la de la construcción (307.300) y la de los servicios (322.600). Y en relación con el aumento interanual del paro destaca el de los hombres (388.800), que fue ligeramente superior al del aumento de las mujeres (340.600), el de los nacionales (579.500) y el de los parados no clasificados por llevar en paro, al menos, un año (276.100).

 

Dentro de los asalariados, el descenso interanual en el primer trimestre de 2012, es superior, como venía ocurriendo desde el segundo trimestre de 2010, en los contratados indefinidos (388.400) que en los contratados temporales (321.200). Aun así, destaca que en el primer trimestre de 2012 el descenso intertrimestral de los indefinidos (138.400) es muy inferior al de los temporales (279.600), lo que explica la reducción de la tasa de temporalidad (porcentaje de asalariados con contrato temporal) desde el 25% en el cuarto trimestre de 2011 al 23,8% en el primer trimestre de 2012, tasa inferior en un punto porcentual a la de un año antes y la más baja desde el cuarto trimestre de 1988, como consecuencia de la incidencia de la crisis en la destrucción del empleo de la construcción, en su gran mayoría de carácter temporal.

 

Volviendo a considerar las variaciones interanuales, pero ahora en tasas de variación porcentuales, el empleo se redujo en el primer trimestre de 2012 el 4%, siete décimas más de descenso que el del trimestre previo y 2,7 puntos más de descenso que un año antes, lo que supone una importante acentuación de la destrucción del empleo en el último trimestre, y el paro aumentó el 14,9%, 2,6 puntos más que el trimestre anterior y más del doble, 8,5 puntos más, que el mismo trimestre de 2011, lo que significa asimismo una notable intensificación del ritmo de incremento del paro. El empeoramiento de las tasas interanuales de descenso del empleo y de aumento del paro, que ya venía produciéndose desde el tercer trimestre de 2011, después de varios trimestres de una evolución moderada de esas variables, es generalizado en la mayoría de las clasificaciones de las variables consideradas, salvo en las mujeres, los trabajadores por cuenta propia y la industria en el empleo, ya que en el caso del paro la aceleración en el último trimestre es prácticamente generalizada en todas las clasificaciones.

 

Por su parte, en cuanto a los valores de las tasas de paro, destaca, por un lado, la escasa diferencia entre la de los hombres (24,1%) y la de las mujeres (24,9%) y, por otro lado, la elevada diferencia entre la de los extranjeros (36,9%) y la de los nacionales (22,2%), diferencias que han tendido en los últimos años a estrecharse en la comparación entre géneros y a ampliarse en la comparación entre nacionalidades. De otro lado, la tasa de paro asciende al 52% en los jóvenes menores de 25 años, tasa muy superior a la del grupo de 25 a 54 años (23%) y a la del grupo de 55 y más años (16,5%), y al 53,1% entre los analfabetos, con una evolución claramente decreciente a medida que aumenta el nivel educativo.

 

Por Comunidades Autónomas, las tres con mayor tasa de paro son Andalucía (33,2%), Canarias (32,3%) y Extremadura (32%), mientras que las de menor tasa de paro son el País Vasco (13,6%) y Aragón y Navarra (18,4%), De estos valores se deduce que la dispersión de las tasas de paro regionales en el primer trimestre de 2012 (medida por la diferencia entre la mayor y la menor tasa de paro) es muy elevada, de 19,4 puntos porcentuales, muy superior a la del período anterior al inicio de la crisis, puesto que esta dispersión era en media de 2007 de 8,3 puntos.

 

Por último, en cuanto a la duración del paro, el porcentaje del paro de larga duración (personas que llevan buscando empleo al menos, un año) alcanza el 50%, el mismo que en el trimestre anterior, pero muy superior al de tres años antes, el 22,1%. Este dato relativo al primer trimestre de 2012 significa que más de dos millones ochocientas mil personas, más del 12% de las activas, llevan como mínimo un año buscando empleo, lo que en determinados casos relacionados con la edad y el nivel de calificación es un elemento que puede dificultar enormemente el que esas personas puedan encontrar un empleo.

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