LOS SALARIOS PACTADOS Y LOS SALARIOS BRUTOS PERCIBIDOS EN 2011

LOS SALARIOS PACTADOS Y LOS SALARIOS BRUTOS PERCIBIDOS EN 2011

José Ignacio Pérez Infante

Economista

 

            En 2011, y con los datos de los convenios registrados hasta el 29 de febrero de 2012, el crecimiento de los salarios pactados inicialmente (antes de la aplicación de las cláusulas de garantía o salvaguarda salarial) ascendió al 2,4%, superior en nueve décimas porcentuales al correspondiente a 2010 y en una décima al de 2009. Este crecimiento inicialmente pactado excedió en cuatro décimas el tope máximo establecido en la banda salarial (entre el 1% y el 2%) recomendada para 2011 en el I Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (I AENC).

            Pero como el avance del IPC en diciembre de 2011 en tasa interanual, el 2,4%, fue superior al objetivo de inflación (el 2%) del Banco Central Europeo para el conjunto de la zona del euro (utilizado todavía como previsión de la inflación en muchos convenios), en numerosos convenios se aplicó la cláusula de garantía salarial. Esta cláusula en 2011 la tenían el 51,6% de los trabajadores cubiertos por convenio, porcentaje ligeramente superior al de 2010 (46,8%), pero inferior al de 2009 (59%) y, sobre todo, al de los años anteriores, cercano o incluso superior al 70%: la caída de la inflación en 2008 y 2009, muy por debajo del objetivo del BCE del 2%, y la fijación de la previsión de la inflación en el I AENC para el período 2010-2012 al margen de la previsión de la inflación son dos causas que pueden explicar la disminución del porcentaje de trabajadores con convenio cubiertos por la cláusula de salvaguarda salarial a partir de 2009.

            La aplicación de las cláusulas de garantía salarial, cuyo impacto fue de tres décimas porcentuales, situó al incremento salarial finalmente pactado en el 2,7%, seis y cinco décimas porcentuales más, respectivamente, que en 2010 y 2009. Este crecimiento salarial finalmente pactado supuso un aumento del poder adquisitivo de los salarios pactados de tres décimas si se compara con el incremento interanual del IPC de diciembre de 2011 (2,4%). Pero si se compara con el aumento medio del IPC en 2011 (3,2%) se produciría una disminución de los salarios reales pactados de cinco décimas, lo que podría entenderse como una respuesta de flexibilidad de los salarios a la situación negativa  de la economía, ya que el PIB de ese año aumentó sólo el 0,7%, variación muy reducida, aunque ocho décimas superior a la de 2010. Esta flexibilidad de los salarios como respuesta a la situación de crisis de la economía española ya se había producido en 2010, pero no en 2008 y 2009.

            El crecimiento final de los salarios pactados en 2011 fue muy superior en las revisiones de los convenios plurianuales firmados en años anteriores, pero vigentes en 2011 (el 3%), que en los nuevos convenios suscritos en el año (el 1,8%). También fue superior, como históricamente suele ocurrir, en los convenios de ámbito superior al de la empresa (el 2,8%) que en los convenios de empresa (el 2%). Por otra parte, si se atiende al crecimiento inicialmente pactado (antes de la aplicación de las cláusulas de garantía salarial), como también sucede tradicionalmente, el incremento en 2011 en los convenios sin esas cláusulas (2,8%) supera al de los convenios con ellas (2,1%).

            Si se utiliza la otra fuente estadística disponible para la medición de los salarios, la Encuesta Trimestral de Coste Salarial, que suministra información sobre el coste salarial por trabajador, equivalente al salario bruto que percibe el trabajador, el crecimiento anual medio en 2011 sería el 1%, una décima más que en 2010, pero 2,2 puntos menos que en 2009, lo que supone una moderación salarial mucho más intensa que la que reflejan los datos del crecimiento salarial pactado y una importante pérdida del poder adquisitivo de los salarios percibidos por el trabajador, de 1,4 puntos si se utiliza el aumento interanual del IPC de diciembre y de 2 puntos si se utiliza el aumento medio del IPC en 2011.

            El concepto de deriva o deslizamiento salarial, que suele estimarse por la diferencia de las tasas de variación del salario bruto por trabajador y del salario pactado, y para que las dos magnitudes se refieran al mismo período de tiempo, se calcula aplicando las cláusulas de garantía salarial del año precedente, en este caso las de  2010, cuya cuantía se paga a los trabajadores en 2011, y que equivalió a seis décimas porcentuales (diferencia entre el crecimiento final, 2,1%, y el inicial, 1,5%, de los salarios pactados de 2010). En consecuencia,  la deriva salarial de 2011 sería igual a -2 puntos porcentuales: diferencia entre el aumento del coste salarial por trabajador, el 1%, y el crecimiento salarial pactado en 2011, 3%, que se obtiene sumando al incremento inicial de ese año, 2,4%, el impacto de la cláusula de garantía salarial de 2010, 6 décimas.

            La deriva salarial de 2011, al igual que la de 2010, fue negativa, en contra de la evolución anticíclica que ha venido teniendo históricamente esa magnitud, mayor, con valores positivos, en las recesiones que en las expansiones, en las que ha predominado los valores positivos. Este comportamiento atípico de la deriva salarial se puede explicar en 2011  por tres  tipos de razones.

            El primero porque el efecto composición de los salarios brutos, que normalmente ha venido siendo negativo en las expansiones (al concentrarse la mayor parte de la creación de empleo en trabajadores de salarios bajos) y positiva en las recesiones (al concentrarse también, sobre todo, al principio, la pérdida de empleo en esos trabajadores), ha podido ser negativa en 2011, como refleja el aumento de la tasa de temporalidad (del 24,9% al 25,3% según la EPA), lo que significa un aumento del peso relativo de los contratos temporales con menores salarios que los indefinidos.

            El segundo tipo de razones para explicar la deriva negativa de 2011 se puede encontrar en la incidencia de la recesión y la destrucción del empleo en determinados factores que han podido incidir negativamente en los salarios brutos percibidos por los trabajadores, debido a elementos tales como la absorción de determinados complementos salariales en el crecimiento salarial, la influencia de la reducción de la jornada y de las horas extraordinarias, la menor incidencia de las pagas de beneficios y de los pluses de rendimiento y la mayor importancia de los descuelgues salariales.

            Y, por último, el tercer tipo de razones que explicaría la deriva negativa de 2011 podría ser la posible sobrevaloración estadística de los crecimientos salariales pactados, teniendo en cuenta el gran número de convenios plurianuales para los que no se conocen todavía las revisiones salariales y el bloqueo también en numerosos casos  de la firma de nuevos convenios por la dificultad que la recesión económica y los problemas económicos de las empresas pueden estar planteando para los acuerdos salariales entre las empresas y los representantes de los trabajadores. 

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